Yamilé Bahamonde: ‘Los Juegos son una hermosa experiencia’
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HOJA DE VIDA: Yamilé Bahamonde
Nació en Guayaquil el 4 de junio de 1987. Está afiliada a Fedeguayas. Entrena en el Club Diana Quintana con Rafael Herbas. En el 2009 fue la deportistas ecuatoriana que más destacó en los III Juegos del Alba que se realizaron en Cuba. Ganó cuatro medallas de oro. Actualmente se entrena para competir en torneos internacionales.
Clasificar a los Juegos Olímpicos es el sueño de todo deportista y Ecuador tiene varios debutantes en Londres y usted lo hizo en los de Pekín 2008. ¿Es posible que quien se estrena en esta competencia gane una medalla?
Independientemente de si es debutante o no, para cualquier deportista es difícil ganar una medalla en cualquier competencia. Ganarla significa ser el mejor y para ser el mejor es necesario estar bien preparado. Es privilegio que implica cuatro años, y a veces más tiempo de preparación previo.
¿Cuatro años de preparación, los que dura el ciclo olímpico, son suficientes para obtener una medalla en los Juegos?
Nunca es suficiente el tiempo cuando se trata de preparación. Las medallas son el resultado de un largo proceso y entrenamiento constante del deportistas . En este nivel de competencia, los deportistas necesitamos entrenamiento de gran rendimiento.
¿Qué quiere decir eso?
Que es necesario entrenarse en el exterior y poner a prueba nuestro nivel con el de los mejores del mundo. Todo eso se hace durante el ciclo olímpico.
¿Cómo ocurrió en su caso?, ¿cómo logró la clasificación a los Juegos de Pekín 2008?
Hice marca B en un torneo que se realizó en Irvine (California-Estados Unidos). Fue un sueño cumplido porque había trabajado más de cuatro años para lograrlo. La meta era cubrir la marca y registré 26 segundos con 32 centésimas en los 50 metros libres.
¿Pero recuerdo que tuvo que esperar para saber su tiempo y si se había clasificado?
Fue así. Hubo problemas en el marcador electrónico y nos tocó esperar hasta que se terminara la serie para conocer nuestros tiempos. Yo estaba ansiosa sin saber si había clasificado cuando llegó mi entrenador y me dijo: “Sí, cubrimos la marca. Irás a los Juegos Olímpicos”. Ese fue uno de los momentos más felices de mi vida. Yo había llegado a la casa de familiares de Rafaela Suárez, de saltos ornamentales y con ellos celebramos la clasificación con una cena. Es algo inolvidable.
Después de la celebración, al siguiente día, hay que seguir entrenando. ¿Cómo se planifica desde ese momento a un deportista hasta llegar al día del debut en los Juegos?
Los deportistas nunca dejamos de entrenar a menos que estemos lesionados o enfermos. Debemos mantenernos en actividad de cualquier manera. Dejar de entrenarse significa darle ventajas al adversario. Eso me ha enseñado mi corta carrera deportiva. La planificación es inmediata. Hay que escoger correctamente los torneos en los que se va a competir. En resumen, desde ese momento toda la preparación está enfocada en el día del debut en los Juegos.
¿Y cómo es ese día?
Es como un sueño. Uno se despierta muy temprano con ganas de entrar a la piscina y empezar a nadar, en mi caso. Se viven momentos de ansiedad.
¿Cómo se impide que la ansiedad genere desconcentración?
Los deportistas tienen muy claros sus objetivos y con los objetivos claros es imposible perder la concentración. Todos los entrenamientos están enfocados en un solo objetivo: hacer un buen papel en los Juegos.
¿Hay nervios antes de empezar a competir?
Eso es inevitable, pero desaparece rápido cuando uno se convence de que está preparado para hacerlo. Muchas cosas pasan por la cabeza del deportista cuando está listo para empezar a competir, pero lo mejor es pensar únicamente en la prueba. Yo suelo fijar la mirada en la piscina y no escuchar nada de los que pasan y se dice a mi alrededor. Me ha funcionado para mantenerme concentrada.
¿Pero hay momentos de distracción para los deportistas en el ambiente olímpico?
Hay muchas actividades, incluso en la Villa Olímpica. El comedor está siempre abierto y hay dinámicas que ayudan a los deportistas a relajarse. A mí me ha tocado entrenadores que me han dicho que debía estar concentrada y me mandaban a encerrarme a mi cuarto a dormir. Eso me ponía más ansiosa y nerviosa.
¿Y qué es lo recomendable?
Cuando estuve entrenando en Brasil, por ejemplo, hacíamos muchas dinámicas con los psicólogos y motivadores. Como estábamos en Río de Janeiro, nos llevaban a la playa a tener contacto con otro ambiente. Eso nos ayudaba a liberarnos de tensiones antes de cada competencia.
Estar en la inauguración de los Juegos es también un sueño para los deportistas. Algunos ecuatorianos no pudieron asistir el viernes pasado...
Ese es uno de los sacrificios que hay que hacer para mantener la concentración. Pero es más un sentido de responsabilidad. En los Juegos, los deportistas solo piensan en su competencia. Por ejemplo, Esteban Enderica no pudo estar el viernes en el estadio Olímpico de Londres porque al siguiente día le tocaba debutar en los 400 metros combinados. En esos casos hay que mirarla por la televisión.
¿Y hay tiempo, por ejemplo, para conocer algo de la ciudad donde se realizan los Juegos?
Eso depende del Jefe de Misión. A veces se tiene apenas horas para hacer un recorrido rápido, pero otras veces no porque hay que regresar al país inmediatamente después de la competencia. Pese a eso, los Juegos son una hermosa experiencia.


