François Hollande y Ángela Merkel quieren que Grecia siga en Eurozona
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El socialista François Hollande asumió ayer la Presidencia de Francia y nombró inmediatamente a su primer ministro, el diputado socialista y alcalde de Nantes, Jean-Marc Ayrault.
Hollande tuvo una intensa jornada que culminó en Berlín, donde se reunió por primera vez con la canciller alemana Ángela Merkel para hablar del crecimiento en Europa y la crisis griega.
Al término de una reunión, Hollande y Merkel ratificaron la importancia de una buena relación entre Alemania y Francia y el deber que tienen ambos países de trabajar juntos. Hollande, que abogó por una relación franco-alemana “equilibrada y respetuosa”, dijo que en la próxima cumbre europea había que poner “todo sobre la mesa”, incluso la propuesta de los eurobonos.
Merkel y Hollande dijeron que quieren que Grecia permanezca en la Zona Euro e insistieron en que los griegos deben respetar los compromisos asumidos con la Unión Europea. La reunión comenzó con más de una hora de retraso debido a que el primer viaje oficial del Presidente francés fue perturbado por un incidente de vuelo cuando un rayo alcanzó el avión en que viajaba, obligándolo a dar media vuelta.
Hollande fue investido presidente de la República Francesa en una ceremonia celebrada por la mañana en el palacio presidencial del Elíseo, en la que prometió luchar contra todas las discriminaciones en Francia e instó a “una nueva vía en Europa”.
En su discurso, el flamante Presidente afirmó que deseaba “abrir una nueva vía en Europa”. “Dirijo a los franceses un mensaje de confianza. Somos un gran país que supo siempre superar los desafíos”, agregó. “Mido el peso de los problemas que debemos enfrentar: una deuda masiva, un crecimiento débil, un desempleo elevado, una competitividad degradada, una Europa que sufre para salir de la crisis”. Hollande afirmó que espera “abrir una nueva vía en Europa”, y propondrá a los dirigentes europeos un “nuevo pacto” que una la reducción de las deudas públicas a “un indispensable estímulo de la economía”.
En tanto, Grecia deberá ir a nuevas elecciones en junio tras fracasar el intento de los partidos políticos por formar un nuevo Gobierno técnico de transición, un paso que augura una cada vez más esperada salida del euro en medio de una situación de ingobernabilidad. “Arrogancia” e “intransigencia” son los dos ingredientes principales del intento fallido de la clase política griega para dejar de lado sus propios intereses y formar el nuevo Gobierno ni siquiera frente a la perspectiva de la catástrofe financiera del país.


