Heridos y presos en acto por Pinochet
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Decenas de destrozos, detenidos y carabineros y civiles lesionados marcaron ayer la realización del homenaje al fallecido general Augusto Pinochet, que se realizó en la mañana en el Teatro Caupolicán y en cuyo exterior se desataron desde temprano violentos disturbios e incidentes por los detractores del acto.
Según cifras oficiales de Carabineros, 64 personas fueron detenidas tras las manifestaciones. En tanto, 20 funcionarios de la entidad y dos civiles, un periodista de Canal 13 y un Asistente de producción de Mega resultaron heridos.
Los principales hechos de violencia se produjeron principalmente en torno a los tres anillos de seguridad dispuestos por la Policía.
Según informó la institución, 15 autos de una automotora ubicada en San Francisco con Santa Isabel fueron dañados por los manifestantes. Los enfrentamientos se transformaron en una verdadera batalla campal. Denuncias de vecinos del sector señalaron que la Policía protegió a un grupo neonazi que comenzó a golpear a ex torturados por la dictadura.
Además, los asistentes al acto debieron abandonar el lugar en buses custodiados por las fuerzas de seguridad, para evitar que se agravaran los enfrentamientos.
“Este es el acto de los genocidas, de los violadores de derechos humanos. Es el acto donde el Gobierno ha resuelto estar del lado de los genocidas”, afirmó la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Lorena Pizarro.
El gobierno del presidente Sebastián Piñera, en tanto, guardó silencio sobre el homenaje y la polémica que originó entre los chilenos.
El acto en el Teatro Caupolicán, en el centro de Santiago, fue organizado por la “Corporación Once de Septiembre”.
La actividad se inició a las 11:00 locales (15 GMT) con poco más de un centenar de asistentes. Con el correr de las horas, se sumaron más adherentes a Pinochet, pero los organizadores no estuvieron ni cerca de garantizar las 4 000 personas que anunciaron.
En las afueras del teatro, en tanto, miles de manifestantes se enfrentaron con la Policía que lanzó abundantes gases lacrimógenos y actuó con carros hidrantes que contenían algún tipo de ácido de color amarillo, denunciaron observadores.


