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Acusa a su rival de ser el “príncipe decadente de la burguesía parasitaria”, habla durante horas en la televisión oficial y cierra sus discursos con un “viva la revolución”. Pero no es el presidente Hugo Chávez, sino su heredero político y vicepresidente Nicolás Maduro, quien bate estos días los tambores en Venezuela.

Mientras se agrava el estado de salud del mandatario, enfermo de cáncer y con una severa infección respiratoria, Maduro se parece cada vez más a su mentor, asomando un rostro radical en sus crecientes apariciones públicas.

"Eso nosotros compatriotas, lo juramos: No habrá burgués ni burguesito que vuelva a joder al pueblo", dijo el vicepresidente durante una manifestación.

Esa actitud contrasta con algunas expectativas puestas en este ex chofer de autobús, ex sindicalista y ex diputado de hombros anchos y poblado bigote, que era visto como una figura moderada que afiló su tacto diplomático como canciller (2006-2012) de Venezuela.



El vicepresidente, de 50 años, está presente y con frecuencia en los medios oficiales en labores de gobierno luego de que Chávez fue sometido a su cuarta operación contra el cáncer el 11 de diciembre.

En el tiempo que reemplaza al presidente venezolano, Maduro también ha  lanzado ataques a la oposición, con agrios comentarios en contra del gobernador del Estado Miranda, Henrique Capriles, diez años menor que él, que perdió ante Chávez en las elecciones de octubre y luce como su más posible contrincante en unos comicios adelantados que se perfilan cada vez mías, dado el agravamiento del estado de salud del presidente.

Mientras Maduro y Capriles calientan esta campaña electoral, surgen cada vez más dudas sobre las afirmaciones del gobierno de que las riendas del poder siguen entre las manos de Chávez, de 58 años.

En las calles de Caracas, muchos chavistas señalan que Chávez, que forjó un vínculo profundo con los más pobres con su carisma y explosivos discursos, es el tipo de líder que solo llega una vez en la vida, aunque reconocen que Maduro hace un buen trabajo y votarían por él si se convocan elecciones.

Por su parte, los críticos al Gobierno advierten que Maduro encabeza un gobierno ilegítimo, luego que Chávez, reelecto en octubre para un tercer periodo de seis años, no asistió a su toma de posesión el 10 de enero, aunque el Tribunal Supremo de Justicia avaló postergar el juramento.


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