Un choque de tren dejó 49 muertos y más de 600 heridos
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Nuevamente Buenos Aires debe lamentar la muerte por un accidente ferroviario. Ayer, 49 personas fallecieron y 600 resultaron heridas cuando un tren de la línea Sarmiento impactó contra el guardagolpe de la estación Once, la última del tren que viene desde Moreno, en el oeste del Gran Buenos Aires.
Es el segundo accidente de gravedad de esta línea en cinco meses: el 13 de septiembre pasado fallecieron 11 personas y hubo 228 heridos. A las 08:32, hora pico en el transporte porteño, al menos 1 300 pasajeros viajaban en una formación de ocho vagones. Pudieron ser más, pero al ser temporada de vacaciones, la cantidad de gente que va a trabajar es menos. Según testigos, “la velocidad no era normal” cuando llegaba a Once.
Laura Godoy, quien todas las mañanas lo toma desde Haedo, vio cómo “el tren no se detuvo donde suele hacerlo y pasó el segundo vagón”. En seguida fue el horror. El tren impactó en el guardagolpes y un sonido estremeció a todos. Se formó un acordeón entre los dos primeros vagones, que estaban atestados de gente que tiene la costumbre, al llegar a Once, de acercarse a los delanteros mientras los trenes están en marcha para ganar tiempo. Quedaron atrapadas entre los hierros retorcidos. Los sobrevivientes debieron esperar hasta cinco horas para ser rescatados.
“El segundo vagón se incrustó siete metros en el primero”, confirmó Fernando Sostre, vocero de la Policía Federal Argentina, para dar la dimensión de la tragedia.
No quiso adelantarse a ninguna hipótesis, algo que sí se aventuraron quienes viajaron en el tren: los frenos habían fallado. “Ya en Caballito (penúltima estación) vi que había problemas de frenos. Yo iba en el furgón (uno de los vagones que no tienen asientos, destinados para las bicicletas y que era el segundo de la formación). Tuvo que retroceder un poco. En todas las estaciones venía pasándose”, dijo un hombre en una de las 110 ambulancias que participaron del operativo.
“Yo comencé a gritar ‘el tren no frena, el tren no frena, córranse’. La gente me miraba como a un loco y me tiré al piso. Luego del golpe ayudé a sacar personas, rompí los vidrios y saqué a dos jóvenes. Detrás de ellos vi a una joven que murió”, contaba Alfredo Velázquez. “La gente rompía las ventanas, gritaban, vi salir a una mujer con la pierna totalmente cortada”, relataba Laura.
Ya afuera de la estación, sentado en el suelo, Ariel Moyano miraba el piso: “Yo no me di cuenta de nada hasta que sentí los golpes y que salí volando y caí encima de algunos y otros cayeron sobre mí. No sabes lo que se ve y se escucha, gritos de desesperación y llanto por todas partes, gente escapando sin saber qué hacer, aunque no vi ningún muerto”.


