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Llevar el caso requirió, no solo de la denuncia periodística, sino de los esfuerzos colectivos de fiscales, jueces, el Congreso, la Corte, el FBI...

Uno de los postulados medulares del escándalo desatado alrededor del caso Watergate, hace 40 años, supone que los periodistas del Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein revelaron los delitos que forzaron la renuncia del presidente Richard Nixon, en 1974.

No obstante, según el profesor W. Joseph Campbell, de la Universidad Americana en Washington, ese caso sirvió para impulsar y cimentar varios mitos sobre los medios y Watergate.

Llevar el caso de un escándalo de la magnitud y complejidad de Watergate requirió de los esfuerzos colectivos de fiscales especiales, jueces federales, el pleno del Congreso, la Corte Suprema, así como el Departamento de Justicia y el FBI, apuntó Campbell en una nota reseñada por la cadena británica BBC.

Aún así, hubiera sido muy probable que Nixon sobreviviera el escándalo de no ser por las grabaciones magnetofónicas que realizó en secreto de las conversaciones en la Oficina Oval de la Casa Blanca. Solo cuando fue ordenado por la Corte Suprema, Nixon entregó las grabaciones en las que se le escuchaba aprobando un plan para distraer la investigación del FBI sobre el robo.

Curiosamente, los protagonistas del Washington Post también han criticado el mito. Woodward, por ejemplo, dijo una vez que "la mitificación de nuestro papel en Watergate ha llegado a alturas absurdas, en las que periodistas escriben que yo solo tumbé a Richard Nixon. Completamente absurdo".

Sin embargo, la conclusión inconfundible y tácita de la película, ‘Todos los hombres del Presidente’, que coloca a Woodward y Bernstein en el centro de cómo se desenvolvía el escándalo en esos momentos, también minimiza las decisivas contribuciones de los investigadores.

Otro crítico de la mitificación del rol de los periodistas en este caso ha sido el periodista investigativo Edward Jay Epstein. Él coincide en que en varios casos el papel que las instituciones que se juegan en la denuncia de mala conducta oficial y la corrupción y que facilitan los datos a los periodistas tiende a ser descuidado o minimizado.

Así, la magnificación de la revelación periodística se propaga, incluso en los casos en que los periodistas han tenido poco que ver con el descubrimiento de la corrupción, señala en un ensayo Epstein. Una de las reflexiones de fondo es que pocas revelaciones periodísticas de interés público tendrían trascendencia sin el funcionamiento independiente de las instituciones.

Otros denunciantes

Después de la detención de los ladrones del Watergate, y durante toda la campaña, el senador George McGovern, denunció el caso en la mayoría de sus discursos y sugirió que la Casa Blanca estaba detrás del robo. Su equipo contrató a Walter Sheridan, un ex agente del FBI para ayudar con la historia.

El 20 de junio, tres días después del robo, el Comité Nacional Demócrata inició una demanda civil contra el Comité para la Reelección del Presidente Richard Nixon.

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