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La lamentable coincidencia entre un período de marea alta y una fuerte lluvia dejó ayer a un centenar de familias de Posorja, parroquia rural de Guayaquil, con el riesgo de perder sus viviendas.

El poblado asentado a menos de 1 kilómetro del mar, enfrentó la madrugada de ayer la coincidencia de la pleamar, que se registró desde las 02:00, y un intenso aguacero desde las 04:00. El agua que descargó la lluvia, y que debía enrumbarse al mar por los canales naturales que cruzan el caserío, se estancó por la marea alta.

El agua retrocedió por los mismos canales y se desbordó sobre cuatro sectores del poblado, ubicado a 24 km de Playas.

El barrio Los Arbolitos sufrió los mayores daños. El asentamiento de casas de caña y de construcción mixta se levanta en medio de dos pequeños canales que desembocan en el mar. La lluvia, que no tuvo por donde desfogar, inundó la mayoría de las viviendas.

Jenny Cedeño, una de las personas afectadas, sintió que el canal se tragaba su casa, un cuarto de 20 m2 de paredes de caña.

"A eso de las 05:00 subió repentinamente el nivel de este canal y de otro que hay acá detrás", dijo apuntando con su dedo el sitio por donde el agua ingresó. Cedeño salió de la vivienda junto con sus dos hijas, y se alojó temporalmente en la casa de una vecina.

Ya por la mañana, cuando el agua descendió, la mujer se dedicó a recoger los enseres mojados. Se preparaba para ir al albergue habilitado, para estas emergencias, en el Colegio Luis Fernando Vivero.

Su vecina Nelly Correa aún buscaba las gallinas que la correntada le arrebató por la madrugada. En su vivienda, también de caña, habitan otras siete personas, entre ellas seis niños.

Un par de cables, utilizados para una conexión clandestina de energía eléctrica desde el poste más cercano, a 100 m de distancia, yacía en medio del lodo.

Este asentamiento lleva cinco años, pero el año pasado se pobló más con gente que vino de Guayaquil para trabajar en las fábricas de procesamiento de pescado.

Frente a la tragedia, la Junta Parroquial de Posorja decidió declarar al poblado en emergencia. Según su evaluación preliminar, 60 casas están en riesgo debido a su fragilidad. Hasta el mediodía, el Ministerio de Inclusión Económica y Social censó a 26 personas afectadas de Los Arbolitos y los barrios Quito, Santa Martha, Bellavista y La Fortuna.

Para todas esas familias se habilitó el albergue. Hasta las 14:00 los afectados no eran evacuados hasta el refugio. En este, la Prefectura del Guayas montó una brigada de atención médica con cuatro galenos. "Los atendemos en medicina general y chequeo odontológico, especialmente para los más pequeños", indicó Jenny Vaca, coordinadora de la brigada.

El Municipio de Guayaquil también llegó al sector con dos médicos de su Dirección de Salud.

El presidente de la Junta Parroquial, Luis Núñez, advirtió a los moradores que la zona donde se asientan es inestable y los conminó a evacuar temporalmente. "Este sector está a un metro y medio bajo el nivel del mar. No debería ser habitado. Vamos a solicitar un informe a la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos".

Por la mañana el nivel del agua ya había descendido con lo que no se apreció la real magnitud de los daños. Sin embargo, la tónica fue troncos sobre las calles y lodo acumulado dentro y fuera de las casas.

Cierre de aeropuerto

Por la lluvia de ayer  en Guayaquil se suspendieron las operaciones en el Aeropuerto José Joaquín de Olmedo.

La Aviación Civil informó que al no haber las condiciones mínimas meteorológicas, y existir poca visibilidad para aproximación se suspendió las operaciones desde las 06:29 hasta las 10:00.

Las precipitaciones de  ayer, entre las 06:00 y 10:30, generaron congestionamiento vehicular en el puerto principal.

Ayer por la tarde,  en el Centro Zumar en donde están 28 familias damnificadas, el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, entregó enseres y electrodomésticos.

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