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La noticia sobre el inicio de las actividades escolares desde el 16 de abril fue como un bálsamo para los damnificados de Portoviejo. María Cervantes, una de las 218 personas que viven en el albergue del ex complejo turístico El Concorde al noroeste de Portoviejo estaba tranquila. “Tenemos 15 días más para reunir dinero para los uniformes y útiles escolares de nuestros dos hijos”, comentaba.

La mujer de tez trigueña vive en el segundo piso en una de las 54 habitaciones del ex hotel. Tiene aire acondicionado, dos camas con sus respectivos colchones y baño independiente. Ella  llevó su televisión, dos armarios y tres sillas.
 
Esta madre de dos niños perdió su casa después que el terreno donde estaba su vivienda en la zona de Andrés de Vera sufrió un deslizamiento debido a la abundante humedad a causa de las intensas lluvias.
 
Similar situación vive  Blanca Guerrero. Ella también es de Andrés de Vera. “Todos los que estamos en El Concorde somos de la misma zona”, reseña. “No podemos quejarnos nos trasladaron desde las aulas del colegio Olmedo a este sitio. Aquí estamos excelentes pues hasta aire acondicionado hay en cada habitación”.
 
Donde funcionaba la sala de recepción hay tres computadoras conectadas a la  Internet, allí también el ambiente está climatizado. Los jóvenes y adolescentes descargan juegos y se divierten mirando programas educativos. En el área del restaurante hay una televisor plasma de 50 pulgadas, ese lugar es el preferido de los niños, ese módulo es fresco pues también tiene aire acondicionado.
 
Los damnificados de Andrés de Vera como se denominan esperan que las promesas del Presidente de la República, Rafael Correa, se cumplan. “Nos dijo hace más de una semana que podíamos quedarnos hasta un año en este lugar hasta que nos den una vivienda. Todos tenemos escrituras de las casas donde vivíamos”, asegura Blanca Moreira, damnificada.
 
En Calceta cabecera del cantón Bolívar, 800 personas están en cinco albergues. El 50% de la ciudad estaba inundada. “No ha llovido durante ocho días, ello ayuda pues la represa La Esperanza desde donde se alimenta al río Carrizal disminuye su caudal”, comenta Miguel Camino, funcionario de la Secretaria de Gestión de Riesgo (SGR) de Manabí.
 
Al momento se evacuan 180 metros cúbicos (m3) por segundo de agua desde La Esperanza. Hay 430 millones de m3.
 
El alcalde de Bolívar Ramón González, dijo que  continúa con la entrega de raciones alimenticias en los cinco albergues. “Tenemos ayuda del Gobierno, en alimentos y medicinas estamos bien”.
 
El burgomaestre asegura que después que baje el nivel del agua se trabajará en la limpieza de los albergues y las calles de la ciudad. El 15 marzo Juan Abel García, director de educación de Manabí, dijo que 100 establecimientos educativos estaban en mal estado debido a los daños derivados por la etapa invernal en los cantones Portoviejo, Santa Ana, Sucre, Jipijapa, Tosagua, Rocafuerte, Chone, Flavio Alfaro, Manta y Puerto López.


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