Tiempo de lectura: 6' 24'' No. de palabras: 1071

Salud preventiva

Era una noche de junio de 1995. Julia Suco estaba preocupada. La fiebre no cedía en su hija Verónica Loja. En ese entonces, la niña apenas tenía 3 años de edad.

Suco y su esposo Luis son de Cuenca, pero en ese entonces vivían en Quito. El hospital más cercano para que atendieran a la bebé era uno público. Allí la internaron y así permaneció 30 días.

Los médicos no determinaban con certeza qué ocurría y pedían que la bañaran con agua fría para aplacar la temperatura.

Verónica ahora tiene 21 años. Cuando estaba hospitalizada no podía caminar. Le dieron el alta, pero durante siete años ningún galeno acertado con el diagnóstico.

Le dijeron que tenía hepatitis infecciosa y fiebre reumática, pero el problema seguía. En el 2003 se regresaron a Cuenca para consultar con otros médicos. En esa ciudad, los galenos reportaron que su hija tenía artritis reumatoide juvenil.

Esta es una enfermedad que provoca inflamación, dolor, rigidez y pérdida de movilidad en las articulaciones. Cuando Verónica tenía 10 años, la madre la cargaba en brazos. Así llegaban al consultorio del reumatólogo Fernando Vintimilla, quien atendía en el séptimo piso.

El galeno recuerda el estado crítico de salud de la paciente. "Tenía una invalidez total; los dedos de las manos y de los pies estaban deformados, no podía mover su cuerpo ni separar sus piernas". Según Vintimilla, ese estado se agravó, porque no recibió un tratamiento oportuno. Lo primero que ordenó fue un examen de sangre para analizar anticuerpos, hemograma, artrocentesis, factor reumatoide.

Pero la detección tardía de esta enfermedad en los niños es frecuente. Eso también se dice en una publicación de la cadena de noticias BBC. "La artritis juvenil es relativamente poco frecuente, por lo que es difícil detectar". Luego asegura que esta es un mal que la mayoría asocia con adultos.

En el caso de Verónica, al tardío diagnóstico se sumó la dificultad para financiar el tratamiento, pues los exámenes eran costosos.

Tras el análisis de sangre y rayos X, Vintimilla ratificó un cuadro de artritis reumatoide juvenil de tipo sistémica. Ahora se llama artritis idiopática, pues afecta a todo el cuerpo. Existe otros tipos de artritis que también se presentan en menores de 16 años. Uno afecta a cuatro articulaciones o menos y otro ataca a gran parte de ellas.

Mientras fija su mirada en las imágenes del Niño Jesús, San José y la Virgen María que tiene en su habitación, la joven recuerda que por varias veces se preguntaba "por qué me dio esa enfermedad".

De acuerdo con los estudios científicos, este es un cuadro clínico autoinmune. Es decir, el cuerpo es atacado por sus propias células y afecta a los tejidos sanos. Puede ser provocado por factores genéticos o ambientales.

La falta de un rápido diagnóstico hacen que las secuelas se agudicen. Verónica no creció más de 1,36 metros. Ahora es joven. Tiene cabello negro y largo. La semana pasada recordaba que mientras los doctores analizaban sus síntomas pasaba largas horas recostada en la cama y cuando iba a la escuela lo hacía en silla de ruedas. "Mi mamá me bañaba, me cambiaba de ropa y me alimentaba siempre".

Los dedos comenzaron a deformarse y no podía tomar la cuchara. Tampoco olvida las miradas de admiración y de "cierto desprecio" de la gente.

En la BBC se citan casos de niños que "pasaron años sin ser diagnosticados". "La artritis no es inmediatamente visible. Y la mayoría de la gente piensa que es una enfermedad que solo llega con la edad".

Cuando Verónica empezó el tratamiento, hace 10 años, tomaba más de 10 pastillas al día y ahora bajó a cinco. Aprendió a vivir con su enfermedad y demostrar que tenía un impedimento físico, pero una capacidad intelectual óptima.

Para el reumatólogo, Hólger Dután, es primordial el acompañamiento familiar. También son vitales las fisioterapias para que las articulaciones que están rígidas recuperen su funcionamiento.

imagen

En Ecuador, de acuerdo con una investigación del INEC, en el 2011 hubo 68 hombres y 57 mujeres menores de 16 años que ingresaron a hospitales con cuadros de artritis reumatoide. En la actualidad, Vintimilla atiende a 10 pacientes menores de 16 años. La mayoría llegó en los últimos tres meses.

En Ibarra existe una Fundación dedicada a los pacientes que sufren artritis. Allí, hay 16 jóvenes que padecen la enfermedad. Este espacio surgió en el 2004 por iniciativa de Elena Ramírez, quien permaneció postrada cuatro años.

Luego de que los médicos logran detectar el problema, el tratamiento puede costar USD 15 000 cada año. Para pagar la curación de Verónica, su padre emigró a Estados Unidos. Cuando ella empezó a tomar las pastillas sentía ardor en su estómago, pero con el tiempo se calmó y desapareció la rigidez en sus articulaciones.

Tras cuatro años de tratamiento dejó la silla de ruedas y caminó con muletas que hizo su abuelo.

Antes su padre le construyó una suerte de andador metálico. Verónica sabe que no podrá dejar la medicina y el control permanente, aunque ahora se vale por sí sola...

A tener en cuenta

  • Según el médico reumatólogo Fernando Vintimilla, la enfermedad, muchas veces, no es detectada de forma oportuna en los niños y en los adolescentes, porque es tratada con el pediatra y no con el reumatólogo. "Esto hace que los diagnósticos sean equívocos. Se toma como que la dolencia es por el crecimiento o por la fiebre reumática".
  • Inmaculada Calvo, presidenta de la Sociedad Española de Reumatología, sabe que 8 000 niños tienen artritis crónica en Argentina, alrededor de 10 000 en España y cerca de 50 000 en EE.UU.
  • Al paciente se le recomienda ejercicios físicos, terapias continuas de masajes y controlar el peso para evitar mayores problemas en su movimiento.
  • Según las investigación, esta enfermedad es más frecuente en mujeres. En adultos, las causas pueden ser de tipo infeccioso o emocionales.
Califique
2
( votos)