¿La Biblia condena a los homosexuales?
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Los grupos que defienden a las minorías sexuales han enfrentado varios obstáculos en su lucha por derribar la discriminación. Hay varios éxitos: la homosexualidad ya no es considerada una enfermedad mental. Cada vez más países aprueban las uniones homosexuales legalmente (Barack Obama está de acuerdo con esos matrimonios, un hito para un Presidente de EE.UU.). Sus planteamientos están en los grandes medios. Ahora, en fin, existe más debate.
Hay un rival, sin embargo, con el que no hay acuerdo: la Biblia. Los versículos del libro de Levítico (atribuido a Moisés) califican a la homosexualidad como ‘abominación’. Y Pablo, en sus cartas a los Corintios, también lanza una dura condena contra esa opción sexual, considerada como pecado.
¿Mantener esta postura en este siglo da paso a la discriminación?, ¿o un creyente tiene derecho a pensar y sostener que un homosexual es pecador?
EL COMERCIO dialogó con los siguientes especialistas para abordar, con las limitaciones del espacio, esta polémica arista:
Carlos Bravo. Jesuita de la U. Católica
‘Discriminar no es cristiano’
Carlos Bravo es quiteño, profesor en la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Quito, con un título en la Gregoriana de Roma.
Para él, la Biblia no da espacio para la duda: Dios lo condena, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo. En Levítico 20:13, incluso se habla de ‘muerte’ para el infractor. En la Primera Carta de Corintios 6:9-10, Pablo de Tarso escribió que los varones que se acuesten con los varones no heredarán el Reino de los Cielos.
Bravo dice que, si bien la condena religiosa es clara, esos versículos no dan permiso para elaborar leyes en contra de los homosexuales y que la discriminación en la vida diaria no está permitida, incluso en casos en que pongan a prueba a los creyentes.
Por ejemplo, un profesor de educación física de escuela del que se descubre su homosexualidad. Para Bravo, lo cristiano no es despedirlo ni rechazarlo. Jesús no rechazó a gente que los judíos consideraban como pecadora. He ahí el ejemplo.
Abiud Fonseca. Profesor del Semisud
‘No hay tipos de pecados ’
Abiud Fonseca es peruano. Vive hace 11 años en Ecuador y da clases de Antiguo Testamento y Teología Sistemática en el Seminario Sudamericano (Semisud), el centro de formación pentecostal más importante de la región.
Fonseca piensa que dentro de la religión, estas polémicas sirven más para propagandas políticas que para la defensa de la fe. La tarea de las iglesias no es necesariamente la de marchar a favor o en contra de las leyes y sí, en el caso de los pedidos legales de los homosexuales, la de atender, entender y acercarse a esos grupos.
Fonseca dice que la Biblia señala una aceptación del ser humano aunque, al haber una definición expresa del homosexualismo como pecado, no hay salvación eterna mientras se mantenga en esa condición. La Iglesia debe estar presta a ayudarlo.
El especialista no está de acuerdo en que algunas iglesias pongan más énfasis en las infracciones sexuales que en otras, porque en la doctrina no hay tipos de pecados.
Juan Botasso. Salesiano y antropólogo
‘Se importan inquietudes’
Juan Botasso es italiano, vive en Ecuador hace 52 años y es conocido por su profundo trabajo con los shuar.
Botasso se apega al texto bíblico para decir que Dios considera pecado al homosexualismo y que, por eso, debe ser evitado.
Botasso, ya como antropólogo, opina que las culturas tienen diverso grado de aceptación al homosexualismo, pero no conoce ninguna que acepta el matrimonio entre personas del mismo sexo. Agrega que ahora la legislación actual ha dado pasos positivos para proteger el derecho individual, pero se están descuidando los colectivos.
A la inquietud de que la Biblia es un texto antiguo y de otra realidad, Botasso replica con una alerta: hay que estar atentos a que estas inquietudes, que hace 10 años no se tocaban en Ecuador, no sean importadas. Está bien discutirlas, pero los creyentes no pueden prescindir de un libro que ha inspirado la cultura de Occidente.
‘Hay que amar al diferente’
Julio Cabrera es chileno y ex profesor del Semisud. Tras ser pastor de jóvenes de algunas iglesias de Quito, ahora está levantando una en Conocoto.
Cabrera señala que la Iglesia en general no ha estado preparada espiritualmente para afrontar el debate que tiene la sociedad con respecto a las demandas de los homosexuales, quienes se han sentido fuertemente rechazados por los creyentes.
Para Cabrera, los cristianos no pueden ser selectivos con el amor de Dios. Jesús enseñó que no basta amar al igual, sino que también hay que amar diferente.
Jéssica Agila. Lesbiana y activista
‘Están desactualizados’
Jéssica Agila es lesbiana y preside la organización LesVoz. Ella fue católica pero porque sus padres la bautizaron. Ahora no se considera como tal.
Cuando tenía 14 años, no sabía con quién hablar sobre su inclinación sexual y fue a la confesión, pero la mandaron a rezar algunos padres nuestros. Eso la decepcionó.
Que los católicos consideren al homosexualismo como pecado le parece desactualizado. Expresa que los sacerdotes no promueven los derechos humanos y que mantienen un pensamiento medieval basados en textos que ahora no tienen sentido.
Daniel López. Católico y filósofo
‘La castidad es la opción’
Daniel López es filósofo y católico practicante.
Considera que es muy importante diferenciar entre homosexualidad y homosexualismo. Al homosexualismo lo define como la acción, la práctica sexual entre personas del mismo sexo, algo condenada por la Iglesia.
En cambio la homosexualidad es la atracción hacia las personas del mismo sexo pero sin que haya la relación sexual prohibida por la Biblia.
La Iglesia invita a los homosexuales a vivir la práctica de la castidad, como una virtud preciosa y como camino a la santificación.
‘La gentes es libre pero...’
Pablo Martini es argentino; dirige el Instituto Misionero ecuatoriano y es autor de la serie de devocionales ‘Reflexiones para el alma’, basados en la Biblia.
Tras aclarar que proviene de Buenos Aires, a la que califica en son de broma como la ‘capital gay’ de América Latina, dice que el ser humano siempre ha manifestado su natural intención a cambiar el plan de Dios. Apoyado en Romanos 1:25-27 (Pablo es el autor), afirma que unos de esos cambios fue el de las relaciones sexuales.
Martini agrega que Dios rechaza toda práctica pecaminosa con la misma pasión con la que ama al pecador. Y que, ante la frase “Tengo derecho de hacer con mi identidad sexual y mi cuerpo lo que quiera”, responde que, en efecto, la gente es libre para decidir, pero no es libre para elegir las consecuencias de sus decisiones. En este caso, es la muerte, de la que solo Jesús podrá salvarlo.
Efraín Soria, Activista GLBT
‘La Iglesia sí discrimina’
Efraín Soria es homosexual y es una de las voces más conocidas en la lucha de los derechos de los GLBT.
Confiesa que fue católico practicante pero dejó la Iglesia cuando comenzó con la militancia activa, hace 12 años.
Tomó esa decisión por voluntad propia, sin que alguien de la Iglesia Católica le haya amenazado.
Afirma que sus creencias religiosas son firmes pero que no acepta en la jerarquía eclesiástica. Cree que existe un poder más allá de los seres humanos y que fomenta la paz y solidaridad, pero que no necesariamente tiene que estar manejado por una religión.
Soria dice que no se vincularía a otro credo porque ninguno cubre sus expectativas. Pero sí cree en Dios como un ser de amor.
El activista considera que la Iglesia sí discrimina a los homosexuales al seguir sosteniendo, apoyada en la Biblia, que esa opción sexual es algo que va en contra de la naturaleza.


