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Los estudios de prefactibilidad para definir el sitio de los pozos y probar la existencia de recurso geotérmico (energía que proviene del calor del interior de la tierra) concluyeron en Chachimbiro (Imbabura).

Según Édgar Montalvo, gerente de Proyectos Geotérmicos del Ministerio de Electricidad y Energía Renovable (MEER), este es uno de los cinco proyectos prioritarios que se impulsan en el país, de 11 fuentes existentes.

En esa zona energética la consultora S&R realizó pruebas físicas, químicas y electromagnéticas, que permitirán determinar la capacidad energética de la zona, según informes del MEER.

“En el momento, estamos analizando el informe del proyecto Chachimbiro, que fue entregado el 31 de enero”, asegura Montalvo. De acuerdo con los estudios de prefactibilidad, Chachimbiro tiene un potencial estimado de 113 MW (megavatios eléctricos).

Luego se prevé desarrollar una fase de exploración en la superficie y el subsuelo. Y se ejecutaría la perforación para extraer la energía calórica de la tierra.

Una ventaja de utilizar el calor, que proviene de las rocas y aguas subterráneas, es que la energía es limpia. Ramiro Cuapaz, especialista en energía renovable, resalta su uso porque produce un mínimo impacto ambientala diferencia de los combustibles fósiles.

Según el Instituto Nacional de Preinversión (INP), en abril, iniciarán los estudios de prefactibilidad en Chalpatán, Carchi. Ahí se busca probar la existencia del recurso geotérmico y ubicar los sitios para las perforaciones exploratorias. Se estima que la zona tiene un potencial de 60 a 130 MW. El monto de los estudios bordea el USD 1,1 millón.

Otro proyecto en agenda es el Tufiño-Chiles, en la frontera entre Ecuador y Colombia. Según estudios anteriores, el área de interés comprende 5 000 hectáreas, aledañas al volcán Chiles. Este proyecto binacional busca establecer un modelo integral geotérmico. La Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) y la Empresa de Energía Productiva, de Colombia, lo impulsan. La preinversión es USD 2,5 millones, en la primera fase. Se estima que el potencial energético es de 138 MW. Esa cantidad es suficiente para dotar de electricidad a la ciudad de Tulcán.

Pablo Sánchez, técnico de la Prefectura del Carchi, explica que la energía geotérmica constituye el vapor, que proviene del calor de las rocas y las aguas subterráneas, y se utiliza con fines industriales. “La energía geotérmica se puede utilizar para la calefacción y para temperar aguas de piscinas. Pero el principal objetivo es usarla para generar energía eléctrica”. En este caso se usa el vapor para accionar las turbinas de un generador y generar electricidad. Montalvo añade que en abril se contará con el estudio final del proyecto Chacana, ubicado entre Napo y Pichincha. Se estima que en esta zona existe un potencial estimado de 318 MW.

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