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Sobre un quiosco metálico yacen ocho grandes frascos de vidrio. En el interior de cada uno hay moras trituradas, zanahorias peladas, papayas picadas, alfalfa con agua y pulpa de naranjilla. Junto a ellos resalta otra fruta pero que no está en frasco, está entera y su tamaño supera los amplios envases sobre el plateado mesón. Es la Jackfruit o Yaca, una fruta que crece en climas húmedos y subtropicales del país y se vende en mercados de Quito como el de Santa Clara, en el norte.

Quienes recorren este centro de abastos se detienen en este quiosco, les llama la atención su tamaño y el cartel que cuelga de ella, que dice: “97 propiedades, 7 sabores”. Elsa, la chica que atiende, confiesa que es una de las frutas más vendidas a pesar que recién la tienen desde hace dos años. La compran en jugo, en batido o cortada; los dos primeros cuestan USD 1,50 y la tarrina de un litro de Jackfruit picada USD 5. No la vende entera.

Sirve para el estrés, la próstata, la diabetes, la anemia, el cerebro”, recita la vendedora casi sin respirar. La nutricionista Daniela Almeida confirma algunos de estos beneficios explicando que por su alto contenido en fibra sí ayuda a prevenir la diabetes, contribuye a una mejor digestión y también como contiene vitaminas A y C, que por su función antioxidante mejora las funciones cerebrales.

Además, cumple una función dilatadora de los vasos sanguíneos, mejorando la circulación.

Esta fruta tiene un tamaño similar al de una sandía grande y su pulpa es parecida a la de la guanabana, tiene 105 calorías por cada 100 gramos. No tiene grasa y sus carbohidratos representarían 13% de las calorías que necesita un organismo sano. La fibra representa 11% y tiene calcio, vitamina B y hierro.

Claudia Donoso, madre de familia, compra Jackfruit una vez al mes. Consume la pulpa pura o en batidos y confiesa que le da energía, como cuando come un plátano. Es recomendable también para los niños por los carbohidratos que proporciona.

Carlos Gallardo, presidente de la Asociación de Chefs del Ecuador, explica que además de los jugos, compotas y mermeladas, la fruta tiene muchas aplicaciones en la gastronomía. Recomienda utilizarla como guarnición en los cebiches o en ensalada de frutas cuando todavía no está madura. Y cuando ya está, dice que sirve para hacer ají o se la puede macerar para hacer un licor de Jackfruit.

La nutricionista Ángela Gómez reconoce que no es un alimento tan conocido en Quito. No está disponible en los supermercados y solo algunos mercados lo ofrecen. Ella, por ejemplo, lo descubrió hace seis meses en medio de la carretera del noroccidente de Pichincha.

Por su cáscara, pulpa blanquinosa y sabor la nutricionista afirma que es prima hermana de la guanábana. Por ello asegura que tiene un alto nivel de fructuosa, es decir que su sabor es dulzón y una porción aporta más calorías (hasta 109) que una fruta como la manzana, durazno o pera (60 calorías, aproximadamente).

Ella recomienda que es ideal para eventos debido a su tamaño. Pero si se la compra para la casa, sugiere que una vez cortada, se debe refrigerar para que se conserve. Además, de la pulpa pura, se pueden aprovechar las pepas. Se las cocina como las habas, unos 40 minutos y luego se las sirve con un plato salado, su sabor no es muy fuerte. El sabor de la pulpa es más dulce.

En Santa Clara, los clientes piden a diario bebidas en las que se mezclan otro tipo de frutas con la Jackfruit.

La nutricionista Almeida sugiere que no se la combine con guineo, por ejemplo, porque sería demasiado pesado. Naranja o limón puede ser una buena alternativa.

Mientras corta la dura cáscara con un cuchillo filudo, Elsa comenta que le gusta mucho la fruta porque tiene un sabor variado. “Se parece al melón, guineo, naranja, guanábana, mango al mismo tiempo”. Además, está convencida que la ayuda a aguantar la ajetreada rutina del mercado, “me da la energía que necesito”.

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