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La Ley Orgánica de Educación Superior establece nuevas reglas para el docente universitario. Plantea, por ejemplo, que a partir de octubre del 2010, los profesores titulares tienen un plazo de siete años para obtener un título de PhD. También aclara que si no cumplen con la normativa perderán su categoría de principales.

En el caso de la Universidad Central del Ecuador (UCE), un alto porcentaje de profesores titulares sobrepasa los 60 años. Ellos están más cerca de la jubilación (65 años) que de sacar un doctorado. De los 1 500 maestros, solo 21 tienen un PhD.

Clímaco Egas, vicerrector académico de la UCE, explica que en el país solo existen dos centros que ofrecen PhD: la Universidad Andina y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

En el caso de universidades extranjeras, añade, ponen límites de edad, exigen el dominio de un idioma, además de sus altos costos. Aunque actualmente, la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) y el Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo (IECE) apoyan con becas y créditos, respectivamente. En los centros ecuatorianos, añade Egas, solo ofrecen PhD en Ciencias Sociales. “La intención de elevar el nivel es buena, pero hay que respetar la estabilidad del profesor”.

A Enríquez y De La Torre no les importa la edad

Walter Enríquez ingresa a la sala de profesores de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central, el jueves pasado. Sonriente y con gestos de amabilidad hacia los demás, este maestro, de 58 años, dicta las cátedras de Filosofía del Derecho y Derecho Internacional Privado, desde hace 35 años. Durante este tiempo obtuvo dos diplomados y dos maestrías y aún no obtiene su PhD.

Pero para él no es ningún problema cumplir esta exigencia de la Ley de Educación Superior. "Todo lo que es progreso e investigación científica es saludable. Asumiré ese desafío intelectual".

Este padre de familia de tres hijos (Electra, Walter y Paola) dice que estudiará en la Flacso un PhD en Ciencia Política. La falta de tiempo no le permitió alcanzar este título antes. "Respeto la decisión personal del profesor que desee jubilarse, pero yo estimo que no es el filo de la navaja porque el tiempo está abierto. Son siete años de plazo".

Enríquez, quien maneja un grupo de 300 estudiantes de segundo semestre a la semana, precisa que tiene el apoyo de las autoridades para estudiar. Confiesa que entre sus planes inmediatos no está acogerse a la jubilación, porque la docencia es una actividad que le apasiona. La combina con el ejercicio de su profesión en un bufete privado.

Unos kilómetros más arriba de Jurisprudencia se levanta la Facultad de Comunicación Social. Aquí, Sammy De la Torre, profesor titular de Radio, se toma un café en el estudio, que está ubicado en el subsuelo.

El quiteño, quien es pequeño y trigueño, tiene 61 años y al igual que Enríquez obtendrá su PhD. Actualmente realiza una maestría en Comunicación Organizacional en la misma universidad. Finalizará clases en diciembre próximo.

Su próximo meta es estudiar en la Universidad de Navarra, en España. Pero aún no es seguro, pues esto dependerá de su economía. "Todas las capacitaciones han salido de nuestro bolsillo. La universidad no nos da", subraya.

Lleva 25 años de profesor y desde los 16 se vinculó a la radio. Además es padre de siete hijos. "Nunca me contenté con hacer solo locución o producción. Siempre busqué cosas distintas".

Es crítico con las exigencias de la Ley. Cree que no se ha hecho un estudio profundo de la situación que aqueja a la universidad ecuatoriana. Por ejemplo, cuenta que un policía gana más que un docente universitario. "Hay que normalizar la situación de los profesores. No sé hasta qué punto se puede optar por un PhD en estas condiciones".

Cornejo se inclina más por solicitar jubilación

Renán Cornejo, docente de la Facultad de Geología y Petróleos de la Escuela Politécnica Nacional, se resiste a estudiar un PhD porque considera que es un desperdicio de recursos. Sostiene que la permanencia del docente adulto en la universidad es corta. Recomienda que se incentive al profesional joven. "El PhD es un investigador que dirige un grupo de investigadores".

Por eso, él se acogerá a la jubilación y se dedicará a ejercer su profesión y a la fotografía. Esta última es una de las aficiones que no ha podido desarrollar por sus compromisos laborales.

"Tengo muchas fotos de lugares que muchos ecuatorianos no conocen. He viajado mucho". Ahora tiene 62 años pero después de tres podrá jubilarse y cumplir sus sueños. Aunque no descarta seguir en la docencia.

El hombre de cabello cano y de contextura gruesa tiene una ingeniería en Geología y un posgrado en Ingeniería Ambiental. Los obtuvo en la misma Politécnica. Él ve de forma positiva que se exija que los profesores universitarios titulares tengan un título de PhD, porque así mejorará el nivel académico. Además, insiste que el PhD se debe promocionar para los jóvenes, porque ellos se van a quedar un período largo en el establecimiento y podrían aportar con sus conocimientos. Además, enfatiza que el adulto aprende de forma lenta.

Este profesional, amante de los libros, añade que no es coherente invertir dinero en alguien que tiene más de 60 años. La justificación: su período productivo es muy corto. "A escala nacional hay un elevado número de maestros que están próximos a la jubilación por su edad".

En su caso, por ejemplo, si decidiera obtener un PhD debería salir del país de forma obligada. Los centros que ofertan este título son escasos y lo hacen más en áreas sociales que en técnicas.

Otra de las implicaciones sería a escala familiar. Por ejemplo, para Cornejo el perfil ideal de un candidato a obtener este título sería el de un profesional soltero. Que tenga toda la disponibilidad para dedicarse a la investigación.

Este ingeniero de mirada profunda y de cejas pobladas empezó la docencia en abril de 1977. Se inició como ayudante de laboratorio y poco a poco escaló hasta obtener la categoría de profesor principal en la Politécnica.

Habla con soltura cuando se refiere a esta etapa de su vida. Expresa que el estar en contacto con los alumnos le llena de energía positiva. Dicta varias asignaturas: Contaminación de Suelos, Cartografía Geológica, Geología Estructural, Hidrogeología y Riesgos Ambientales.

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