El hielo de los polos da pistas para comprender el cambio climático
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La identificación de nuevas zonas en las plataformas de hielo que podrían colapsar genera una serie de preguntas. Pero los expertos reconocen que todavía hay mucha ciencia por hacer antes de alcanzar certezas absolutas.
La semana pasada no fue la excepción. La revista Nature publicó el jueves un estudio internacional que identifica una nueva y extensa área de la plataforma de hielo antártica que podría derretirse antes del 2100 debido al aumento de la temperatura del mar.
Otra investigación previa ya había advertido que los glaciares continentales que alimentan esa área también podrían colapsar rápidamente, generando un aumento de la temperatura del mar.
Más allá de la primera impresión de alarma que estos datos pueden causar, los expertos reconocen que aún es necesaria más información para tener certezas de lo que ocurrirá en el futuro.
Andrés Rivera, glaciólogo del Centro de Estudios Científicos de Valdivia (CEC), explica que se acerca la publicación del próximo informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, previsto para el 2013 y, por eso, están apareciendo estudios sobre este tema.
Según Rivera, una de las preocupaciones centrales en el ámbito global es el posible aumento del nivel del mar.
Este incremento está relacionado con tres grandes factores: la contribución de los glaciares pequeños del planeta, el aumento de la temperatura de los océanos y el aporte de los casquetes de hielo de la Antártica y Groenlandia.
De estos, el más importantes es la contribución de la Antártica, porque es ahí donde está la mayor cantidad de hielo y, por eso, gran parte del esfuerzo científico está concentrado en ese continente.
El glaciólogo dice que hay varios aspectos desconocidos, como la topografía subglacial, que se conocía en general, aunque ahora se detallan aspectos que antes no estaban claros; la topografía bajo el nivel del mar y los efectos en la superficie, como los cambios en la masa de los glaciares.
Sin embargo, el experto puntualiza que: “Una cosa es decir esto es lo que ha pasado en las últimas décadas y otra lo que podría pasar a futuro”.
“La evidencia que va surgiendo es muy importante para afinar estos modelos, porque permiten a futuro decir lo que podría pasar. Eso es importante para un tomador de decisión, porque tal vez hoy no hay grandes cambios en esta región, pero podría pasar a futuro, porque los modelos indican que la tendencia va en esa dirección, o todo lo contrario. Esa es la discusión hoy”.
En todo caso, Rivera reconoce que hay que ser cauteloso frente a posiciones alarmistas que no tienen sustento, como aquellas que sostienen que algunos glaciares desaparecerán en los próximos 30 años o que algunos países isleños serán tragados por el mar.
“La posición catastrófica no se apega a la realidad, todavía se requiere hacer mucha investigación”, argumenta Rivera.
Para el glaciólogo del Instituto Antártico de Chile (Inach), Ricardo Jaña, si bien los modelos que se han desarrollado sobre la Antártica -en particular los de los estudios más recientes, son todavía inciertos (no se sabe cuánto) y es necesario calibrarlos y mejorarlos, es la mejor previsión que se tiene hasta el momento.
“Hay que ser escéptico y las cosas deben comprobarse”, dice el especialista, quien también trabaja en el Centro de Estudios del Cuaternario (Cequa).
Según Jaña, “la validación de los datos será el esfuerzo principal de los próximos años en el desarrollo de la ciencia antártica”.
El estudio de la revista Nature sobre la nueva área de hielo que podría derretirse en la Antártica fue liderado por el Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina (AWI).
Se trata de la barrera de hielo, Filchner-Ronne, área que se sitúa al sureste de la península antártica y que, según el estudio, podría desaparecer antes del 2100.
Esto ocurrirá siempre que la temperatura de las aguas en su entorno aumente, lo que su modelo predictivo dice que ocurrirá.
Ojo en Groenlandia
Groenlandia, ubicada en la zona ártica del mundo, también generó interés de los científicos, que han estudiaron la contribución del derretimiento del hielo para aumento del nivel del mar.
Habían considerado varios escenarios. En el primero de ellos, los glaciares duplicarían su velocidad, lo que provocaría un aumento del nivel del mar de 10 centímetros. En el peor escenario, con aumento de la velocidad de los glaciares de hasta 10 veces, el nivel del mar subiría hasta 28 centímetros a finales de este siglo.
En el este, sureste y noroeste de Groenlandia, los glaciares que desembocan en el océano pueden viajar 11 km en un año. Sus cambios de velocidad varían; pero, en promedio, la velocidad aumenta en un 28% en el noroeste.
En la Antártida
La plataforma de hielo de Filchner-Ronne, de la Antártica, podría comenzar a derretirse rápidamente en este siglo y dejar de actuar como una barrera para las corrientes que drenan la capa de hielo del Polo Sur.
Hasta ahora se suponía que las consecuencias del calentamiento global en la Antártica serían claramente visibles, sobre todo en el mar de Amundsen, por tanto en la parte occidental de la Antártica.
El mar de Weddell, ubicado en el sureste de la península Antártica, no estaba realmente en el radar, se pensaba que sus cálidas aguas no serían capaces de llegar a las plataformas de hielo. Pero el aumento de las temperaturas del aire sobre el sureste del mar de Weddell podría hacer colapsar la plataforma al océano.



