Las ‘novias’ del Solitario George no fueron atractivas
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Intentos hubo, y muchos, pero el testarudo George jamás se apareó con ninguna de las ‘novias’ que fueron llevadas hasta su corral. “Buscábamos hembras que tengan las mismas características morfológicas que George, como tortugas con similares carapachos”, explica Washington Tapia, responsable del Departamento de Conservación e Investigación del Parque Nacional de Galápagos.
Los registros del Parque de inicios de los noventa cuentan que convivió 15 años con dos especies del volcán Wolf, de la isla Isabela, pero solo se apareó una vez. Los 16 huevos que resultaron de esta unión fueron infértiles. Tapia añade que incluso se introdujo en el corral a una especie macho para que George aprendiera de su comportamiento reproductivo.
Con los estudios biológicos que se hicieron posteriormente se determinó que las especies de la isla Española podrían ser mejores ‘novias’ para George por su afinidad genética. Entonces se introdujeron dos tortugas de esta isla en el corral del Solitario, pero aunque hubo más copulaciones tampoco hubo resultados positivos en cuanto a la fecundación.
Estas hembras todavía están en el corral de George y se quedarán hasta que pase la época de anidación. Tapia dice que hay “una posibilidad remota” de que haya fecundación, por lo que no se mudarán a las hembras en aproximadamente un año.
¿Qué hizo imposible que el Solitario George perpetuara la especie? Una de las respuestas puede ser su avanzada edad. Henry Nicholls, autor del libro Lonesome George: The Life and Loves of a Conservation Icon, sugiere que la tortuga de Galápagos puede haber tenido 150 años, umbral de edad de las tortugas adulto, y por esta razón haber reducido su apetito sexual.
Pero la edad de George “siempre será una incógnita y solo se puede especular”, señala Carlos Valle, PhD en Ecología y Biología evolutiva. “El Solitario fue hallado como un individuo adulto, pero hay que observar que las tortugas crecen de por vida, cuando son jóvenes tienen un crecimiento muy acelerado, hasta los 25 y 30 años, luego siguen creciendo de forma desacelerada. En base a eso y a los 40 años que han transcurrido desde el hallazgo, la gran mayoría de los biólogos creemos que la edad de la tortuga podía estar entre los 80 y 100 años”.
Este biólogo explica que la capacidad nula para aparearse que tuvo George puede deberse a que no existe atractivo sexual entre las distintas especies y que aunque se diga que hubo más actividad con las especies de la isla Española, más cercanas genéticamente a George, no hay ningún texto científico al respecto.
“Todo se ha quedado en una anécdota”, concluye Valle.


